Si la necesidad es la madre de la invención, la muerte es su tía excéntrica. Durante siglos, la humanidad ha estado preocupada con lo que le sucede a nuestros cuerpos después de morir, dando lugar a numerosos rituales funerarios alrededor del mundo. El resultado ha sido una sombría procesión de inventos destinados a hacer que nuestras tumbas sean más seguras, más robustas y, en algunos casos, más fáciles para huir, si bien lo común es enterrar los ataúdes.

Conoce los ataúdes más curiosos

Algunas de estas graves innovaciones son prácticas, pero otras se sumergen en lo extraño y francamente espeluznante. A continuación, te hablamos de 5 invenciones completamente extrañas que se usaron en algún momento en los cementerios.

1. El ataúd de seguridad

A fines del siglo XIX, los libros y los periódicos estaban llenos de historias de enterramientos prematuros, aunque no está claro cuántos realmente ocurrieron. Para solucionar el problema inventaron algo llamado ataúd de seguridad o alarma de ataúd. Estos dispositivos, de los cuales había varios, poseían con mayor frecuencia una campana u otro aparato generador de ruido que podía ser manipulado por una persona atrapada dentro de él, para alertar a los que estaban sobre el suelo. Muchos también incluyeron una escotilla que permitiría que entrara aire fresco en el ataúd, permitiendo que la víctima enterrada prematuramente respirara hasta que llegase el rescate. Uno de los más famosos de estos dispositivos fue creado por el conde ruso Michel de Karnice-Karnicki, e incluía un compartimento de resorte sobre la tumba que se abriría si hubiera algún movimiento corporal dentro de él.

2. La morgue de espera

Este fue un enfoque un poco más práctico para evitar el entierro prematuro y fue muy popular en Alemania en el siglo XIX. Se colocaron cadáveres dentro de estas majestuosas salas y se monitoreaban día y noche en busca de signos de reactivación o, en la mayoría de los casos, de descomposición. A veces, las cuerdas atadas a unas campanas que colgaban del techo, se amarraban alrededor de los dedos de las manos y los pies de los cadáveres, con el fin de alertar al vigilante de cualquier movimiento.

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3. Ataúdes reutilizables

Alrededor de 1784, el emperador de Austria Joseph II se preocupó tanto por los extravagantes funerales de Viena (por no mencionar la disminución de los suministros de madera y el espacio del cementerio) que instituyó el uso de un ataúd reutilizable. El ataúd de madera contenía una trampilla en la parte inferior a través de la cual los cadáveres, envueltos en sacos, serían arrojados discretamente a sus tumbas. El ataúd podría ser reutilizado para otros funerales, lo que ahorraría madera y aceleraría la descomposición de los muertos de Viena. Los vieneses, sin embargo, se indignaron ante tal invento, y la orden del uso del ataúd reutilizable fue anulada, lo que significa que estos nunca llegaron a formar parte de las costumbres funerarias vienesas.

4. Mortsafe

En el siglo XIX, los ladrones de tumbas conocidos como «hombres de la resurrección» merodearon cementerios británicos y estadounidenses en busca de cadáveres frescos para vender a las facultades de medicina. El problema fue especialmente grave, en Escocia. Así llegó el mortsafe, una pesada jaula de hierro forjado o piedra colocada sobre las tumbas para evitar el robo de cadáveres. Se colocaría sobre la tumba durante unas semanas hasta que los ladrones perdieran el interés. Aunque la práctica del robo de tumbas disminuyó en el Reino Unido después de la Ley de Anatomía de 1832, que otorgó a las facultades de medicina una forma legal de obtener cadáveres para su estudio, las mortsafes sobrevivirían unas pocas décadas más. A veces todavía se pueden ver en entierros más antiguos, y de vez en cuando se malinterpretan como jaulas destinadas a evitar que los vampiros se levanten de sus tumbas.

5. El ataúd torpedo

Cuando los incidentes de robo de cadáveres aumentaron después de la Guerra Civil de los EE. UU., Los estadounidenses, en un intento desenfrenado de proteger sus tumbas, inventaron un método de seguridad bastante exagerado: el ataúd torpedo. Contrariamente a lo que su nombre implica, un ataúd torpedo era un arma de fuego modificada que disparaba bolas de plomo cuando se activaba al abrir la tapa del ataúd o un dispositivo parecido a una mina que se asentaba sobre el ataúd y detonaba si la tumba se alteraba.

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