Más allá de cementerios curiosos, cementerios de películas o cementerios tenebrosos, existen otros lugares siniestros o espirituales interesantes, como el Valle de las Cruces en el norte de Lituania, que ha sido un lugar de peregrinación durante cientos de años. Consistiendo en una colina erizada de cientos de miles de cruces de todos los tamaños y diseños, es un poderoso testimonio de la devoción religiosa, donde los peregrinos descienden para suplicar a Jesús por un milagro. La tradición de dejar cruces comenzó después de que un levantamiento contra el zar ruso fuera sofocado en 1831.

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Las razones del aumento de cruces en la villa

No hay datos precisos sobre cuándo y cómo apareció la primera cruz en la villa. Sin embargo, varias fuentes literarias de la segunda mitad del siglo XIX son testigos de que incluso entonces el montículo era considerado un sitio sagrado.

Se cree que las primeras cruces fueron puestas por los familiares de las víctimas de la rebelión en 1831, ya que el gobierno zarista no permitió a las familias honrar a sus muertos adecuadamente. Las cruces se hicieron más numerosas después de la otra rebelión en 1863. Pero esta versión apareció en el período soviético.

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Período soviético: la villa de las cruces comienza a adquirir relevancia

La Villa de las Cruces adquirió especial importancia durante la época soviética: este era el lugar de la resistencia anónima pero sorprendente del régimen. En 1960 hubo más de 2000 cruces. El gobierno soviético consideró las cruces y la colina como un símbolo hostil y dañino. En 1961 las cruces de madera se rompieron y quemaron, las de metal se usaron como chatarra y las cruces de concreto se rompieron y se enterraron. Se plantaron árboles decorativos y matorrales.

La colina fue destruida muchas veces. Durante el período 1973-1975, cerca de mil cruces solían ser demolidas cada año sin siquiera intentar hacerlo en secreto. Más tarde, las tácticas se volvieron más sutiles: las cruces fueron demolidas por carecer de valor artístico, se anunciaron diferentes «epidemias» que prohibían el ingreso de personas a la región o las carreteras fueron bloqueadas por la policía. La villa estaba custodiada tanto por el ejército soviético como por la KGB. La Colina fue destruida en 1973, 1974, 1976 (ese año se dividió parte de la colina) y en 1985 fue la última destrucción de la colina. En 1978 y 1979 hubo algunos intentos de inundar el territorio. Pero a pesar de todos estos esfuerzos para evitar que la gente visitara la colina, las cruces reaparecían cada noche.

Visita del papa

El Papa Juan Pablo II visitó la Colina de las Cruces el 7 de septiembre de 1993. Para su visita se construyó una capilla de madera donde el Papa celebró la Misa. Después de un año, el papa presentó a Lituania un Calvario especial. El Calvario se fija en una cruz de 3,8 metros de altura hecha de roble lituano. También se fijó una piedra inscrita con las palabras del Papa Juan Pablo II: «GRACIAS, LITUANOS, POR ESTA COLINA DE CRUCES QUE TESTIFICA A LAS NACIONES DE EUROPA Y AL MUNDO ENTERO LA FE DEL PUEBLO DE ESTA TIERRA»

En 1997, la Iglesia revivió devociones en la colina. Se llevan a cabo todos los años el último domingo de julio. Hoy en día, El Valle de las Cruces está bajo el patrocinio de la diócesis de iaiauliai, establecida el 28 de mayo de 1997, y su primer obispo Eugenijus Bartulis.

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