La maldición de la tumba de Tutankamón ha sido objeto de múltiples reseñas y artículos históricos. Dada su repercusión en todo tipo de medios y canales, la majestuosidad y magia que rodea a los ritos funerarios egipcios se han visto más potenciadas más si cabe.

El investigador Howard Carter encontró en 1922 la momia del faraón con todos los tesoros con los que había sido enterrado.
Pocos días después del hallazgo, el promotor de la expedición arqueológica, falleció de neumonía. También se habló de que incluso su perro, que se hallaba en Inglaterra también murió.

Posteriormente se sucedieron los problemas diplomáticos entre Egipto e Inglaterra hasta el punto  de que el Gobierno el Cairo terminó confiscando la tumba de Tutankamón.

A todo lo anterior se añadió la sucesión de una serie de catástrofes que afectaron a la expedición, ya de por sí sumida en la tristeza tras el fracaso cosechado ante la decisión de la diplomacia egipcia. La noticia de la maldición en sí misma una vez abierta la tumba del faraón fue destapada finalmente por la noveista Marie Corelli, que afirmó poseer un texto de origen árabe que detallaba todo tipo de maldiciones que se producirían una vez abierta la tumba de Tutankamón. La noticia corrió como la polvora y todos los medios de comunicación se hicieron eco de la misma publicándola desde todos los puntos de vista y estilos periodísticos posibles.

Ilustres personajes como Arthur Conan Doyle famoso detective y padre de Holmes  o como Arthur Wiegall, ilustre arqueólogo egipcio se sumaron abiertamente a la creencia en dicha maldición echando más leña al fuego a un asunto de trascendencia y repercusión mundial en la época.

Toda la literatura y conocimiento de posteriormente difundido en torno a la maldición proviene de la sabiduría popular árabe. Los árabes tenían la creencia de que los enterramientos de faraones egipcios estaban totalmente hechizados, que la magia estaba siempre presente en todos ellos por lo que los fallecidos siempre volvían a la vida de una forma u otra.

tumba tutankamon

Desde el fallecimiento del promotor de la expedición arqueológica en búsqueda de la tumba se desencadenaron hechos susceptibles de múltiples interpretaciones y fueron muchas las leyendas las que se dieron consecuencia de lo anterior, incluso se llegó a decir que un vuelo que transportaba los tesoros encontrados en la tumba  con destino Inglaterra para una exposición acabó estrellándose…
Al final la rumorología se impuso e incluso hoy seguimos debatiendo sobre tan fascinante hecho pero como comentó Howard Carter, el propio descubridor del hallazgo: «¿Por qué destruir una maldición tan encantadora»?

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